"Ah, pero eso ya pasó... ya ni modo". ¿Cuántas veces has pronunciado esa frase con una sonrisa ligera, restándole importancia a algo que te dolió en el alma? Hace casi tres meses perdí a mi padre. En medio de este duelo, decidí regresar a terapia personal (porque sí, los terapeutas también vamos a terapia, ¡y vaya que lo necesitamos!). Hace unos días, platicando con mi psicólogo sobre ciertas dinámicas del pasado con mi madre, solté uno de esos "pero bueno, ya pasó, equis" con total naturalidad. Mi terapeuta abrió los ojos enormes. Me miró y me dijo: “¿Cómo que ya pasó?” . Yo me encogí de hombros. "Pues sí, ya pasó. Ni modo que regrese el tiempo o haga algo al respecto" . Él, con mucha sabiduría, me detuvo y me dijo: “No podemos regresar el tiempo, pero sí podemos mirar lo que pasó. Te pido que lo trabajemos en la siguiente sesión” . Y así lo hicimos. En la siguiente consulta abrimos una caja de Pandora que yo juraba que ya estaba sellada con tres canda...