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Mostrando las entradas de julio, 2026

La bestia está dormida, no muerta: El miedo a mirar la herida materna

  "Ah, pero eso ya pasó... ya ni modo". ¿Cuántas veces has pronunciado esa frase con una sonrisa ligera, restándole importancia a algo que te dolió en el alma? Hace casi tres meses perdí a mi padre. En medio de este duelo, decidí regresar a terapia personal (porque sí, los terapeutas también vamos a terapia, ¡y vaya que lo necesitamos!). Hace unos días, platicando con mi psicólogo sobre ciertas dinámicas del pasado con mi madre, solté uno de esos "pero bueno, ya pasó, equis" con total naturalidad. Mi terapeuta abrió los ojos enormes. Me miró y me dijo: “¿Cómo que ya pasó?” . Yo me encogí de hombros. "Pues sí, ya pasó. Ni modo que regrese el tiempo o haga algo al respecto" . Él, con mucha sabiduría, me detuvo y me dijo: “No podemos regresar el tiempo, pero sí podemos mirar lo que pasó. Te pido que lo trabajemos en la siguiente sesión” . Y así lo hicimos. En la siguiente consulta abrimos una caja de Pandora que yo juraba que ya estaba sellada con tres canda...

Heridas de la Infancia: ¡No Es Solo Culpa de los Traumas!

  Si lo piensas, los bebés no llegan al mundo con una lista de inseguridades o una crisis de autoestima. Un bebé no se preocupa por si su barriga se ve gorda o si llora demasiado. ¿Sabes por qué? Porque ellos se aman incondicionalmente, y no tienen esas voces internas juzgándolos. Pero en algún momento, esa relación de amor con nosotros mismos se complica. ¿Qué pasa entonces? ¿Quién cambió las reglas del juego? Bienvenidos al mundo de las heridas de la infancia y el entorno que nos rodea, los verdaderos villanos de esta historia. No nacemos odiándonos, sino que aprendemos a dudar de nosotros mismos a través de los años. Así que respira profundo, ponte cómodo y vamos a desmontar cómo esas pequeñas (o grandes) heridas emocionales hacen que la autoestima se tambalee. Heridas de la Infancia: ¡No Es Solo Culpa de los Traumas! Las heridas emocionales que arrastramos desde la infancia son como esas cicatrices que a veces ni siquiera sabíamos que teníamos, pero que un día duelen sin razón ...